Los incentivos laborales son claves para aumentar la motivación, el compromiso y la productividad de los empleados dentro de una empresa.
Más allá del salario, buscan reconocer el esfuerzo, premiar los resultados y fomentar un ambiente de trabajo positivo.
No solo suponen bonificaciones económicas, sino que también pueden ser programas de desarrollo o servicios por parte de la empresa. Existen múltiples opciones de incentivar al equipo según los objetivos y la cultura de cada organización.
Vamos a tratar qué incentivos puedes ofrecer a tus empleados para mejorar el bienestar laboral, un aspecto que en Strat Consultores consideramos importante para contribuir al éxito de una empresa.
Índice de Contenidos
Toggle¿Qué son los incentivos laborales?
Los incentivos laborales son una forma de recompensa que las empresas utilizan para estimular el rendimiento y el compromiso de sus empleados. Ya no se basa todo en ofrecer un sueldo competitivo, sino en generar un sistema de reconocimiento que motive a las personas a dar lo mejor de sí.
Estos incentivos pueden adoptar distintas formas: desde recompensas económicas por alcanzar objetivos, hasta beneficios emocionales o profesionales que mejoran la satisfacción y el bienestar del trabajador.
El objetivo es que los objetivos de los empleados y los de la organización vayan en la misma línea, fomentando un ambiente de trabajo más productivo y comprometido.
¿Qué incentivos se les pueden dar a los trabajadores?
Incentivos económicos
Son recompensas monetarias que las empresas ofrecen a sus empleados como reconocimiento por su rendimiento, cumplimiento de objetivos o aportación al crecimiento del negocio. Este tipo de incentivo tiene un impacto directo y tangible, ya que premia el esfuerzo con una compensación adicional al salario.
Algunos ejemplos comunes son:
- Bonificaciones o primas por objetivos.
- Comisiones por ventas o resultados.
- Pagos por productividad o desempeño.
- Acciones o participación en beneficio de la empresa.
- Premios o gratificaciones especiales.
Incentivos no económicos
Son beneficios o reconocimientos que una empresa ofrece a sus empleados sin implicar una compensación monetaria directa. A diferencia de los incentivos económicos, estos se centran en factores motivacionales y de desarrollo personal o profesional, que muchas veces tienen un impacto más duradero.
¿De qué hablamos?
- Flexibilidad horario o teletrabajo.
- Formación y oportunidades de crecimiento laboral.
- Días libres adicionales o jornadas reducidas.
- Reconocimiento público o interno por logros alcanzados.
Tipos de incentivos laborales para los trabajadores de tu empresa
1. Comisiones
Son un tipo de incentivo económico variable que se otorga a los empleados en función de los resultados obtenidos. Normalmente vinculados a las ventas, captación de clientes o cumplimiento de determinados objetivos comerciales.
Este sistema de recompensas es muy común en áreas como ventas, marketing o atención al cliente. Se deben diseñar con criterios justos y alcanzables.
2. Promoción interna
Se le ofrece a los empleados la posibilidad de ascender o asumir nuevos retos dentro de la empresa. Más que una recompensa monetaria, representa un reconocimiento al esfuerzo, la dedicación y el compromiso del trabajador.
Este incentivo tiene fuerte impacto motivacional, pues es la forma de trasladar el mensaje de que la organización valora el talento interno y ofrece oportunidades de crecimiento profesional.
3. Bonificaciones laborales
Es una recompensa económica por alcanzar determinados objetivos o por su buen desempeño durante un período de tiempo concreto. Este pago adicional al salario puede ser puntual o periódico, y busca reconocer el esfuerzo y motivar la productividad.
Pueden aplicarse de distintas formas:
- Por objetivos cumplidos.
- Por rendimiento o productividad.
- Por asistencia o puntualidad.
- Por antigüedad o lealtad.
4. Por rendimiento
Los incentivos por rendimiento están diseñados para reconocer y motivar a los empleados que alcanzan o superan los objetivos establecidos por la empresa.
Estos se vinculan directamente a indicadores de desempeño como la eficiencia, la calidad del trabajo, la atención al cliente o la consecución de metas individuales o de equipo.
5. Flexibilidad horaria
Es un tipo de incentivo no económico que permite a los empleados adaptar su jornada laboral a sus necesidades personales o familiares, siempre cumpliendo con la responsabilidad del puesto.
Es un beneficio muy valorado en la actualidad, ya que ofrece mayor equilibrio entre la vida laboral y personal, reduciendo el estrés y aumentando la productividad en el trabajo.
6. Días libres pagados
Esta opción permite a los empleados disfrutar de tiempo libre adicional sin perder su remuneración. Más allá de las vacaciones reglamentarias, la empresa puede ofrecer días libres como recompensa por alcanzar objetivos, cumplir años de antigüedad o participar en proyectos especiales.
Otorgar días libres pagados demuestra que la empresa valora a las personas, no solo a los resultados, y entiende que el descanso también forma parte del éxito profesional.
7. Disponer de seguro médico
Es uno de los incentivos laborales más valorados por los empleados, ya que ofrece tranquilidad, bienestar y protección tanto para ellos como, en muchos casos, para sus familias.
Se trata de un beneficio social que la empresa asume total o parcialmente, y que permite acceder a servicios de salud privados, revisiones médicas, tratamientos especializados o atención rápida ante cualquier imprevisto.
Entre sus ventajas destacan un mayor bienestar físico y mental de los empleados, reducción del absentismo por enfermedades o esperas médicas prolongadas, mejor imagen corporativa y un refuerzo del vínculo emocional entre la empresa y su personal.
8. Tener un espacio de ocio
Contar con un espacio de ocio dentro de la propia empresa es un incentivo no económico pensado para desconectar unos minutos de la rutina, ayudar a reducir el estrés y fomentar la creatividad.
Pueden incluir zonas de descanso, cafeterías, áreas con sofás, terrazas o incluso pequeños gimnasios. Con esto, la empresa transmite que se preocupa por el equilibrio emocional y la calidad del ambiente laboral.
9. Reconocimiento profesional
Valorar públicamente el esfuerzo, los logros y la dedicación de los empleados, tanto de forma individual como colectiva, es un incentivo muy poderoso en una empresa. Si una persona siente que su trabajo es apreciado, aumenta su compromiso, su autoestima y su sentido de pertenencia.
Puede manifestarse de muchas maneras: desde felicitaciones públicas en reuniones o canales internos a premios simbólicos o incluso cartas o mensajes personalizados de agradecimiento.
10. Actividades fuera de la oficina
Las actividades fuera de la oficina buscan fortalecer las relaciones entre los empleados, mejorando así la comunicación interna y fomentando un ambiente más colaborativo y positivo.
Conocido también como team building, permiten desconectar del entorno habitual de trabajo y crear vínculos más humanos. Las opciones son variadas: comidas de equipo, excursiones, talleres o hasta viajes de empresa.
11. Teletrabajo
El teletrabajo es una modalidad cada vez más valorada por su capacidad para mejorar la conciliación entre la vida personal y profesional, reducir desplazamientos y aumentar la autonomía.
Por ello, muchas empresas lo implementan en días fijados y lo utilizan también como herramienta para la motivación y productividad de sus empleados.

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Beneficios de tener un sistema de incentivos para tus trabajadores
Implementar un sistema de incentivos en tu empresa es una de las estrategias más efectivas para mejorar el rendimiento, la satisfacción y la retención del talento.
Entres los principales beneficios destacan:
- Aumento de la motivación: los empleados se sienten valorados y con un propósito claro.
- Mayor productividad: alinear recompensas con resultados impulsa el desempeño individual y colectivo.
- Retención del talento: un entorno donde se reconocen los logros reduce la rotación de personal.
- Mejor clima laboral: los incentivos refuerzan la confianza, la cooperación y el sentido de pertenencia.
- Atracción de nuevos profesionales: las empresas que cuidan a su equipo resultan más atractivas para el talento externo.
- Impulso de la innovación: los empleados motivados aportan más ideas y soluciones creativas.
¿Cómo saber qué incentivos tengo que elegir para mis empleados?
Escoger los incentivos adecuados para tu empresa exige un proceso que requiere conocer bien a tus empleados, tus objetivos empresariales y la cultura de organización.
Hay que tener claro que no todos los incentivos funcionan igual, por lo que es importante encontrar el equilibrio entre lo que motiva al trabajador y lo que impulsa los resultados del negocio.
Algunos pasos clave para definirlos son:
- Escucha a tu equipo: pregunta qué valoran más.
- Analiza el tipo de puesto: todos no buscan lo mismo.
- Define objetivos medibles: cada incentivo debe ir vinculado a un logro concreto o comportamiento deseado.
- Combina incentivos económicos y no económicos: motiva desde distintos ángulos.
- Evalúa resultados y ajusta: mide periódicamente si los incentivos cumplen con los objetivos planteados en el entorno laboral.
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